¿Te has planteado en alguna ocasión por qué el marabú africano tiene una apariencia tan inusual? El enigma sobre el aspecto físico y las costumbres de las aves de esta especie ejerce una atracción irresistible para los viajeros ávidos de misterios. ¡Seguro que te pica la curiosidad!
Si no es tu primer safari puede que ya te hayas cruzado con un marabú africano. Sus hábitos y su aspecto le hacen destacar sobre otros animales de la sabana. Tiene el dudoso honor de encontrarse entre los animales más feos de África pero aún así sigue despertando gran interés.
Empecemos aclarando el origen del nombre del marabú. Curiosamente, se trata de un término árabe empleado para referirse a los ermitaños, algo que encaja bastante bien con el talante tranquilo de esta especie.
Este ave de gigantescas proporciones puede superar con facilidad el metro y medio de estatura en el caso de los machos, con un peso nada desdeñable que ronda los ocho kilos. Además, la envergadura de sus alas cuando las despliega para planear es impresionante.
Uno de los rasgos físicos del marabú africano que más capta las miradas es su cabeza y cuello desprovistos de plumas, acompañados de un inmenso pico y una curiosa bolsa rosada que cuelga de su garganta.
Ni que decir tiene que esa falta de plumaje en la zona superior no es casualidad. Es un mecanismo perfecto para mantener la higiene ya que estos ejemplares son carroñeros y las plumas tienden a ensuciarse cuando se mete la cabeza dentro de los cuerpos de animales sin vida.
El marabú no tiene escrúpulos a la hora de conseguir comida. Puede llegar a compartir mesa con los buitres e incluso se atreve a seguirlos desde las alturas para encontrar alimento. En ocasiones se decanta por robar las presas y otras veces espera pacientemente su turno.
Además de su faceta puramente carroñera, poseen una tremenda capacidad de adaptación. Se han acostumbrado tanto a la presencia humana que es habitual ver bandadas enteras merodeando por vertederos o poblados pesqueros, tragando absolutamente de todo. Eso sí, a pesar de sus gustos poco refinados, de vez en cuando deciden lavar su comida en el agua.
Sus estrategias de caza resultan de lo más ingeniosas. Por ejemplo, aprovechan los fuegos en los pastos para caminar delante de las llamas e ir atrapando a los pequeños invertebrados y vertebrados que intentan huir del incendio.
Y por supuesto, los rituales de apareamiento no podían quedarse fuera de nuestra lista de curiosidades del marabú. Resulta que estos pájaros se emparejan de por vida. Los machos conquistan a las hembras haciendo castañear sus gruesos picos y emitiendo sonidos singulares con esa bolsa de su cuello.
Juntos construyen sus nidos hechos con palos y hojas en las copas de los árboles para cuidar a medias de sus crías hasta que éstas se independicen al cabo de unos meses. Y cuando llega la época de criar durante la temporada seca, su dieta cambia por completo. Los polluelos necesitan presas vivas para sobrevivir y sus dedicados padres buscan ranas, peces o pequeños reptiles para sacarlos adelante.
Y con esto terminamos el repaso a las características del marabú africano. Este ave cumple un papel vital para mantener la salud del ecosistema gracias a que su incesante labor de limpieza que evita la propagación de enfermedades. ¡Siempre viene bien contar con un equipo de saneamiento tan eficaz en plena sabana!
