Son muchos los viajeros que antes de un safari se hacen la misma pregunta en voz baja: «¿Y cómo hago para ir al baño en mitad de la nada?». A primera vista, puede parecer que esta cuestión no tiene importancia pero la información es clave para viajar sin agobios innecesarios.
Cada safari se desarrolla a un ritmo diferente. La naturaleza tiene sus propios horarios y tienes que adaptarte y saber que algunos animales están más activos a primera hora de la mañana mientras que otros se levantan al anochecer.
Pues bien, además de las costumbres de la fauna local, también tienes que mentalizarte y aceptar que las comodidades higiénicas en la sabana no se parecen en nada a las de un hotel.
Para tu tranquilidad vamos a darte algunas recomendaciones sobre cómo abordar el tema de ir al baño y del aseo personal tanto durante el safari como en los baños y duchas de los lodges.
Lo primero que tienes que tener en cuenta es que durante un safari es habitual pasar muchas horas dentro del coche recorriendo el parque natural que toque visitar ese día. Es inevitable que tengas que hacer tus necesidades en algún momento y no siempre tendrás un edificio de ladrillo cerca.
Si la naturaleza te llama durante un safari privado lo más común es detener el vehículo en una zona segura para que puedas hacer tus cosas allí mismo. Puede que la privacidad te preocupe pero lo cierto es que el mayor peligro es asegurarse de que no hay animales salvajes cerca y de que no se esconde nada peligroso entre los arbustos elegidos.
Por supuesto, puedes decidir esperar un poco hasta llegar a una zona de pícnic o a un puesto de control para buscar un baño. Sería buena idea que llevases en la mochila papel higiénico y jabón ya que es muy posible que no los encuentres en estos lugares públicos.
Tener a mano un neceser con gel hidroalcohólico nunca está de más. No olvides que en África el agua es un bien escaso y que no puedes abrir el grifo sin más cada vez que necesites lavarte las manos. Otros artículos que puedes necesitar son toallitas húmedas, pañuelos o una bolsa hermética para guardar los residuos y poder tirarlos cuando estés de vuelta en tu alojamiento.
Las mujeres suelen preguntar si tener la menstruación es un impedimento para el safari. No hay ningún problema pero es imprescindible prepararse adecuadamente. No hay que dar por sentado que se pueden comprar compresas o tampones cuando hagan falta. Las tiendas pueden estar a horas de distancia o no tener los productos concretos que se buscan.
Un consejo sobre vestimenta básico para que ir al baño en un safari no se convierta en misión imposible. Hay que evitar los monos enteros. Tener que desnudarte casi por completo detrás de un coche o un arbusto es muy poco práctico y te hará perder tiempo.
¿Y qué pasa con las duchas? En los alojamientos de lujo no tendrás dificultades pero si vas a sitios más remotos quizá te encuentres con una ducha de cubo cuyo funcionamiento es sencillo y práctico pero con limitaciones.
Por lo general, el personal del alojamiento se encarga de calentar el agua al fuego y la iza en un depósito para que puedas asearte. Aviso para principiantes: el agua se acaba rápido así que lo ideal es mojarse, cerrar el grifo para enjabonarse y usar el resto para aclarar. Y recuerda avisar con tiempo de cuándo quieres ducharte para que el personal responsable pueda preparar el agua caliente.
Por último, vamos a hablar de belleza. Olvida el secador y la plancha de pelo. La mayoría de campamentos funcionan con energía solar o generadores que no soportan esa potencia. Además, los olores fuertes de perfumes o lacas pueden ahuyentar a los animales salvajes durante tu safari o, en el mejor de los casos, atraer insectos molestos como los mosquitos, las moscas e incluso garrapatas.
En definitiva, el aseo durante un safari tiene sus inconvenientes pero renunciar a cierta dosis de confort es parte del precio y del encanto de atreverse a explorar la naturaleza en su estado más puro.



