La figura del león siempre ha estado íntimamente ligada a la cultura masái. Tradicionalmente, los hombres probaban su valía midiéndose contra este majestuoso animal pero en la actualidad el ser humano ha pasado de ser cazador a trabajar sin descanso para proteger a estos grandes felinos.
¿Sabías que en la tribu masái la valentía ya no se demuestra con una lanza? Durante mucho tiempo, el rito de paso para convertirse en adulto implicaba dar caza a un león. Era la prueba definitiva de fuerza y coraje para cualquier joven que quisiera ganarse el respeto de su comunidad.
No podemos olvidar que África es un continente en el que la lucha por la supervivencia es feroz. Esta es la razón principal de que los jóvenes guerreros masái tuvieran que enfrentarse al desafío de matar un león para demostrar que eran hombres de verdad y poseían las habilidades necesarias para proteger a la tribu.
Sin embargo, los tiempos cambian. Ahora los leones no sólo son una parte esencial del engranaje que mantiene el equilibrio del ecosistema en Kenia sino que también se han convertido en fuente de riqueza y prosperidad debido al auge del turismo. En otras palabras, un león vivo vale mucho más que uno muerto.
El conflicto histórico entre la supervivencia del ganado y los leones que se dedicaban a cazarlo ha encontrado una solución de lo más ingeniosa. Han nacido los guardianes de leones. Se trata de jóvenes que utilizan su conocimiento experto del terreno para monitorizar a las manadas y evitar que ataquen a las vacas. Este arreglo es positivo tanto al hombre como a la naturaleza.
Ojo, aunque hasta ahora sólo se ha hablado del cambio de la relación entre los hombres masái y el león lo cierto es que las mujeres también tienen su papel en este proyecto de sostenibilidad. Tanto hombres como mujeres pueden formarse como guardas forestales que cuidan de la fauna salvaje y vigilan su estado.
Esta nueva filosofía es realmente inspiradora. Dónde antes un guerrero masái podía presumir haber cazado un león de gran tamaño resulta que ahora ayuda a combatir la caza furtiva y se dedica a rastrear a distintas especies para asegurarse de que su número se mantiene.
Como ves, el león sigue íntimamente ligado a la cultura masái. Lo que ha cambiado es la naturaleza de la relación ya que ahora el ser humano y la fauna local no tienen por qué enfrentarse a vida o muerte. La coexistencia pacífica es posible y seguir este camino nos beneficia a todos.



