Los gálagos son criaturas fascinantes. Este pequeño primate nocturno es uno de los animales más singulares de África y contemplarlo es toda una experiencia para cualquier viajero. ¡Vamos a descubrir los secretos de estos increíbles saltarines!
Seguro que cuando planeas un safari te imaginas rodeado de inmensas llanuras observando a grandes depredadores como el león o el guepardo. Sin embargo, tras la puesta de sol la sabana se transforma para dar paso a una fauna nocturna espectacular entre la que se encuentra el ágil gálago.
Avistar a los gálagos requiere paciencia y agudizar los sentidos. Afortunadamente, el guía de tu safari conoce a la perfección las costumbres de los animales y puede ayudarte a identificar su rastro y seguir sus movimientos.
Antes de que te lances a recorrer los parques de Tanzania o de Kenia vamos a desvelar algunos de los datos más interesantes sobre los gálagos:
Visión nocturna inigualable
Si hay algo que llama la atención de los gálagos a simple vista son sus enormes y expresivos ojos. Este rasgo les permite captar hasta el más mínimo haz de luz para desenvolverse con soltura y cazar en la oscuridad.
Un llanto misterioso en la noche
Seguro que has oído hablar miles de veces de la risa de la hiena. Pues bien, resulta que las llamadas vocales de los gálagos se encuentran en el extremo opuesto porque se parecen al llanto de un niño pequeño. Y esta no es la única forma de comunicación de esta especie que también se vale del ultrasonido para delimitar su territorio o para alertar a sus congéneres de posibles amenazas.
Acrobacias de precisión milimétrica
Los gálagos pueden pesar hasta un kilo y medio. Esta ligereza combinada con sus potentes patas traseras les permiten ejecutar grandes saltos de una rama de árbol a otra sin despeinarse.
Un gálago puede llegar a saltar una longitud de hasta dos metros y su larga y flexible cola actúa como un timón que le sirve para cambiar de dirección en pleno vuelo. Es impresionante verlos esquivar obstáculos y aterrizar exactamente donde quieren.
Expertos en conseguir comida
Los gálagos son omnívoros que se alimentan de la savia de los árboles, flores, frutas y multitud de insectos. No obstante, si se presenta la oportunidad, no dudan en cazar pequeños roedores, ranas o incluso robar huevos de aves.
Unidos frente al peligro
Aunque por la noche cazan en solitario no es raro que busquen la seguridad del grupo durante el día. Suelen congregarse para descansar juntos en el interior de troncos huecos o entre la vegetación. Si un depredador se acerca a su escondite el primero en darse cuenta del ataque emite fuertes gritos para despertar al resto. De este modo se garantiza que todos los individuos de la colonia tengan la oportunidad de escapar.
Como ves, el gálago es un animal muy curioso. Si logras verlo saltar entre las ramas bajo la luz de la luna no te llevarás una decepción. ¡Prepara tus prismáticos para un safari nocturno!
